jueves, 23 de abril de 2026

#COPI

 «Cuando llegué a París, a comienzos de 1962, quería estudiar teatro, pero durante un año no hice nada; viví de los giros, no demasiado opulentos, que mi padre me mandaba todos los meses, y no pisé una sala ni siquiera como espectador.» Los giros se acabaron y entonces «me acordé que cuando era chico me gustaba dibujar, y comencé a hacer algunas cositas que después vendía en el Pont des Arts y en los cafés de por ahí». Eran acuarelas, trazadas febrilmente por las tardes, y las entregaba a cambio de diez francos cada una. Fue en el Flore, todavía de moda en aquella época, que una señora quedó maravillada con lo que hacía ‘le jeune argentin’. Era la mujer del dueño de la revista Twenty, Jean-Claude Fournet, y quince días más tarde Copi se había convertido en colaborador permanente de la publicación.

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