Sirvo a Dios, no a los hombres. Hoy te alaban y mañana te difaman. Al día siguiente olvidarán por qué te alabaron. Se olvidarán de ti y de mí, de todo. Todo es vanidad y decadencia. Todas las locuras y actos viles se cometieron en el pasado y los hombres solo los repiten ahora. Una y otra vez. Si Jesús volviera, lo crucificarían de nuevo.
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